miércoles, 5 de mayo de 2010

*Ricardo Arjona (cantautor guatemalteco)



Empacó un par de camisas, un sombrero,
su vocación de aventurero,
seis consejos, siete fotos, mil recuerdos.

Empacó sus ganas de quedarse,
su condición de transformarse
en el hombre que soñó y no ha logrado.

Dijo adiós con una mueca disfrazada de sonrisa
y le suplicó a su Dios crucificado en la repisa
el resguardo de los suyos.
Y perforó la frontera como pudo...

Si la luna suave se desliza
por cualquier cornisa sin permiso alguno,
por qué el mojado precisa
comprobar con visas que no es de neptuno.

El mojado tiene ganas de secarse,
el mojado está mojado
por las lagrimas que evoca la nostalgia.
El mojado, el indocumentado,
carga el bulto que el legal no cargaría
ni obligado.

El suplicio de un papel lo ha convertido en fugitivo,
y no es de aquí porque su nombre no aparece en los archivos,
ni es de allá porque se fué.

Si la luna suave se desliza
por cualquier cornisa sin permiso alguno,
por qué el mojado precisa
comprobar con visas que no es de neptuno.

Mojado, sabe a mentira tu verdad,
sabe a tristeza la ansiedad
de ver un freeway y soñar con la vereda
que conduce hasta tu casa.

Mojado, mojado de tanto llorar,
sabiendo que en algún lugar
espera un beso haciendo pausa
desde el día en que te marchaste.

Si la luna suave se desliza
por cualquier cornisa sin permiso alguno,
por qué el mojado precisa
comprobar con visas que no es de neptuno.

Si la visa universal se extiende
el día en que nacemos
y caduca en la muerte,
por qué te persiguen, mojado,
si el cónsul de los cielos
ya te dio permiso.

Ricardo Arjona nació en 1964 en Guatemala. A los ocho años de edad ya sabía tocar la guitarra y durante toda su etapa de estudiante compaginó las asignaturas con la música, con mejores resultados en lo segundo que en lo primero. Para la mayoría, resultaba ser un niño muy rebelde.

Pero antes de ser el gran cantautor que es, vivió muchas experiencias que según él fueron fundamentales para transformar a ese observador de historias en creador de canciones, algunas de ellas las vivió en Buenos Aires, como desconocido músico itinerante que cantaba a cambio de las monedas que los transeúntes quisieran depositar en el abierto estuche de su guitarra, o interpretando sus canciones en algún que otro bar.
Hoy, lejos de aquel hippie que dice haber sido, Ricardo Arjona vende millones de discos con una fórmula que combina el amor y los problemas sociales.

A los 21 produjo su primer disco: "Déjame Decir Que Te Amo", un trabajo que aparentemente no gustó nada al autor y que a menudo dice estar avergonzado de él. Fue por eso que durante cinco años, Ricardo optó por abandonar la música y dedicarse por entero a la enseñanza, dando clases a niños de escasos recursos de los que él también aprendía de la vida y de la supervivencia.

Aunque la música había pasado a segundo término en sus ocupaciones, la idea de cantar y componer jamás fue dejada de lado. Un buen día se le ofreció la oportunidad de grabar un disco. El tema que daba título al álbum permaneció durante meses en el número uno de las listas de todos los países centroamericanos, transformándose en el álbum más vendido de la historia en los países de esta región, y significó la consolidación definitiva de Ricardo Arjona como uno de los nuevos artistas más valiosos e interesantes de los últimos años.

"Mojado" -tema sobre los indocumentados que cruzan clandestinamente la frontera de los E.E.U.U. en busca de un futuro mejor- es interpretado por Ricardo Arjona junto con el grupo Intocable.

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